Cómo dibujar un mapa con un pen plotter
Un mapa es uno de los dibujos más agradecidos para un plotter: miles de trazos, ningún relleno y un resultado que nadie confunde con una impresión. Esta guía recorre el proceso completo, del archivo a la lámina terminada.
Qué es un pen plotter y por qué los mapas
Un pen plotter es una máquina que mueve un bolígrafo de verdad sobre el papel, siguiendo trazos. No imprime puntos como una impresora: dibuja líneas, igual que lo haría una mano muy precisa. Los hay comerciales (como la AxiDraw) y muchos caseros, a menudo hechos a partir de una impresora 3D.
Los mapas encajan perfectamente: están hechos de líneas (calles, ríos, curvas de nivel), tienen una densidad que se puede controlar con la escala y el resultado, con la tinta ligeramente en relieve y las pequeñas variaciones del boli, tiene un aire de grabado antiguo.
La única condición es que el dibujo esté hecho solo de trazos. Un SVG normal de un mapa trae zonas rellenas de color y letras como contornos: el plotter dibujaría solo los bordes y el resultado sería un esqueleto raro. Por eso el archivo tiene que estar pensado para plotear desde el principio.

Preparar el mapa
En PlotMyMap todo lo que se dibuja es trazo: los parques y el agua se llenan con rayados, el mar con líneas de orilla, y los textos se escriben con letras de un solo trazo (fuentes Hershey), así que no hay nada que el boli no pueda hacer.
Elige primero el papel real que vas a usar y su margen, y luego la escala. Ten en cuenta la densidad: un mapa de ciudad a 1:25.000 puede tener decenas de miles de trazos y tardar horas en dibujarse. Para empezar, un A5 o un A4 de un pueblo o un barrio a 1:5.000 o 1:10.000 es un buen primer proyecto.
Indica el grosor de línea de tus bolis. Se usa para calcular la separación de los rayados y el margen que dejan con los contornos, de modo que la tinta no emborrone los bordes. Con un rotulador de 0,3 mm y el grosor puesto a 0,3, los rayados quedan limpios.
Descarga el SVG. Sale a tamaño real en milímetros, con una capa por color (y por grosor) que Inkscape y vpype reconocen, y con los trazos ya unidos y ordenados para ahorrar levantadas de boli.
Optimizar con vpype
vpype es una herramienta libre de línea de órdenes que es casi estándar en el mundo del plotter. No es imprescindible con un SVG ya preparado, pero ayuda a revisar y ajustar el archivo antes de dibujar.
Una orden típica: vpype read mapa.svg linemerge linesort reloop linesimplify write listo.svg. linemerge une los trazos cuyas puntas se tocan, linesort los ordena para que el boli viaje lo mínimo en el aire, reloop elige el mejor punto de partida de las líneas cerradas y linesimplify quita puntos que no aportan.
Con vpype read mapa.svg stat verás cuántos trazos tiene cada capa y cuántos metros de tinta recorrerá el boli. Es la mejor manera de calcular cuánto tardará el dibujo antes de empezar.
No escales el dibujo en vpype si quieres conservar la escala del mapa: el SVG ya tiene el tamaño del papel.
Bolis y papel
Para la mayoría de los mapas, los rotuladores calibrados de 0,1 a 0,5 mm (los de dibujo técnico o los «fineliner») dan líneas regulares y no se secan enseguida. Para los detalles finos, 0,1 o 0,2 mm; para el título y las carreteras principales, 0,5 mm o más.
Los bolígrafos de gel dan colores muy vivos y van bien sobre papel oscuro, pero manchan más si el boli se para en un punto. Los de tinta pigmentada resisten la luz y el agua: los mejores si el dibujo va a acabar enmarcado.
El papel tiene que ser liso y algo grueso: papel Bristol, cartulina de dibujo de 200 g/m² o más, o papel para rotulador. El papel de acuarela, con textura, hace que la línea salte. Sujétalo bien a la mesa con cinta de pintor por las cuatro esquinas: si se mueve un milímetro a mitad de dibujo, los colores dejarán de casar.

El orden de las capas
Cada capa del SVG es un color, y lo normal es dibujarlas una a una cambiando el boli entre ellas. El orden importa: primero lo claro y lo que llena (agua, verdes, rayados de fondo), después lo que estructura (calles, edificios, curvas de nivel) y al final los textos y el marco, que tienen que quedar encima y nítidos.
Si una capa pasa por encima de otra con tinta todavía fresca, puede arrastrarla. Deja unos minutos entre colores, sobre todo con gel.
Los colores del mapa en pantalla son una referencia para repartir capas, no la tinta exacta. Puedes asignar a cada capa el boli que tengas más parecido, o dibujar todo en negro: un mapa monocromo a línea queda elegantísimo.
Velocidad, presión y pruebas
Ir despacio da líneas más uniformes, sobre todo con puntas finas. Un buen punto de partida es dibujar más lento de lo que la máquina permite y subir la velocidad cuando veas que la línea no falla.
La presión debe ser la justa para que la punta toque el papel: si aprietas, la punta se abre y la línea engorda. Muchos plotters permiten ajustar la altura del boli; vale la pena afinarla con una hoja de pruebas.
Antes de lanzar un dibujo de tres horas, haz una prueba pequeña: el mismo mapa en un A6, o solo una capa. Descubrirás a tiempo si el boli salta, si los rayados quedan demasiado juntos o si el papel no se ha sujetado bien.
Problemas frecuentes
Líneas que no se cierran o colores desplazados: el papel se ha movido o la máquina ha perdido pasos. Sujeta mejor el papel y baja la velocidad o la aceleración.
Manchas al principio de cada trazo: la punta descansa demasiado sobre el papel al bajar. Reduce el tiempo de espera tras bajar el boli o usa una tinta que sangre menos.
Rayados que se convierten en una mancha: la separación es menor que el grosor real de tu boli. Indica el grosor correcto en el mapa o abre la separación de ese elemento.
Dibujo eterno: demasiado detalle para el papel. Aleja la escala, quita capas que no aporten (calles menores, edificios en un mapa de montaña) o elige un papel más pequeño. PlotMyMap no genera G-code ni controla ninguna máquina: el SVG pasa por tu programa habitual (vpype, Inkscape, el software de tu plotter).
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